La Alhambra, Itálica y otras maravillas del pasado revelan nuestra extraordinaria capacidad de creación. Pero las sociedades que produjeron grandes obras también conocieron la violencia y la dominación. Quizá la contradicción más inquietante no esté entre civilizaciones, sino dentro de nosotros mismos.
Deja un comentarioEtiqueta: ética
¡Qué triste es ver el odio que se despierta dentro de una justa olímpica! El desprecio basado en las apariencias. Más deprimente me resulta leer…
Comentarios cerrados

