Abrir los ojos parece suficiente para encontrar el mundo. Pero entre la luz y nuestra experiencia ocurre un trabajo que no advertimos. Las sombras, una sílaba y un cubo ambiguo permiten acercarnos a él.
Deja un comentarioLas cartas de Roberto
Abrir los ojos parece suficiente para encontrar el mundo. Pero entre la luz y nuestra experiencia ocurre un trabajo que no advertimos. Las sombras, una sílaba y un cubo ambiguo permiten acercarnos a él.
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