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El médico de Ifni: cuando la historia resulta más interesante que la novela…

Hay novelas que nos atrapan por sus personajes, otras por la manera en que están contadas y algunas por los lugares y acontecimientos que nos permiten descubrir. El médico de Ifni, de Javier Reverte, parece apostar por esta última posibilidad, aunque no estoy seguro de que consiga aprovecharla del todo.

La novela parte de una premisa interesante: Clara emprende una búsqueda para reconstruir la vida de su padre, Gerardo Canabal, un médico militar español cuyo pasado está ligado a Ifni y al Sáhara Occidental. Lo que comienza como una indagación familiar termina conduciéndonos por algunos de los episodios más complejos de la historia reciente de España y el norte de África.

El problema es que una buena premisa no siempre consigue convertirse en una buena novela.

Durante la lectura tuve la sensación de estar frente a varias historias que compartían escenario, pero que no terminaban de encontrar una relación suficientemente sólida entre ellas. Los acontecimientos se suceden, aparecen nuevos personajes y se abren distintos caminos narrativos, sin que todo ello consiga construir una trama verdaderamente envolvente.

Tampoco encontré en sus protagonistas la profundidad que esperaba. Sus conflictos, decisiones y contradicciones podrían haber dado lugar a personajes mucho más interesantes, especialmente considerando las circunstancias históricas que les toca vivir. Sin embargo, con frecuencia parecen estar al servicio de los acontecimientos que Reverte quiere contar, en lugar de ser ellos quienes conduzcan la historia.

Por momentos, tuve la impresión de que el autor estaba más interesado en explicarnos un contexto político e histórico que en construir una narración capaz de sostenerse por sí misma. Y cuando eso ocurre, los personajes corren el riesgo de convertirse en simples vehículos para transmitir las ideas del escritor. Es una dificultad que, aunque de manera distinta, también encontré al leer El comité de la muerte, donde la estructura narrativa tampoco terminó de convencerme.

Quizá esa sea una de las principales debilidades de El médico de Ifni: la historia que sirve de escenario a la novela termina siendo más interesante que la propia novela.

Ahora bien, hay un aspecto que merece mencionarse.

Reverte nos aproxima a las complejas relaciones entre España, Marruecos y el Sáhara Occidental. El pasado colonial español, la retirada de determinados territorios, las aspiraciones de independencia del pueblo saharaui y las consecuencias de decisiones políticas que todavía tienen repercusiones aparecen como parte del trasfondo de la narración.

Son acontecimientos que, particularmente desde México, no siempre conocemos con suficiente profundidad. Y en ese sentido, la novela puede despertar cierta curiosidad por una región cuya historia resulta bastante más compleja de lo que sugieren sus fronteras actuales.

Pero aquí considero necesario hacer una distinción.

Lo que encontramos en estas páginas no es la historia del Sáhara Occidental, sino una interpretación de ella. La mirada de Javier Reverte, con sus intereses, convicciones y perspectivas personales, trasladada a una obra de ficción.

Y eso importa, porque los conflictos históricos rara vez admiten explicaciones sencillas. Mucho menos cuando involucran colonialismo, nacionalismos, intereses económicos, disputas territoriales y poblaciones que han vivido durante generaciones las consecuencias de decisiones ajenas.

La literatura puede ayudarnos a conocer otras realidades, pero también puede ofrecernos versiones parciales de ellas. Ya había reflexionado sobre esa posibilidad al leer Out, de Natsuo Kirino, aunque desde una perspectiva muy distinta. Que una novela esté ambientada en acontecimientos históricos no significa que debamos aceptar como verdades indiscutibles las interpretaciones que presenta.

Tampoco creo que el interés de ese contexto sea suficiente para compensar las deficiencias narrativas que encontré en el libro.

Después de todo, quien se acerca a una novela espera algo más que información sobre una época o un conflicto. Espera personajes capaces de despertar emociones, situaciones que generen interés y una historia cuyas distintas partes encuentren sentido al reunirse.

Al menos para mí, El médico de Ifni no termina de conseguirlo.

No diría que su lectura carece de valor. Me permitió asomarme a determinados acontecimientos históricos desde una perspectiva que no necesariamente conocía, aunque eso no significa que comparta todas las interpretaciones del autor ni que considere especialmente lograda la manera en que las incorpora a la ficción.

Pero tampoco es un libro que haya terminado con entusiasmo, ni uno que recomendaría especialmente por sus cualidades literarias.

Quizá lo más interesante que me dejó fue una pregunta que va más allá de sus páginas: ¿cuánto de lo que creemos saber sobre determinados acontecimientos históricos proviene de los hechos y cuánto de la manera en que otros han decidido contárnoslos?

Una pregunta que, por cierto, también deberíamos hacernos al leer novelas históricas.

Porque una cosa es que la literatura nos invite a mirar el pasado desde otra perspectiva y otra muy distinta es que esa perspectiva deba convertirse en nuestra manera de entenderlo.

Y aunque agradezco las preguntas que esta novela puede despertar, me habría gustado que Reverte consiguiera plantearlas a través de una historia mejor construida.

Para conocer más sobre la obra, puede consultarse la ficha editorial de El médico de Ifni. Sobre el contexto histórico, la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) ofrece información sobre los antecedentes y la evolución del conflicto.

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