Los niños viven preguntando por qué. Muchos adultos terminamos creyendo que ya entendemos el mundo. Esta carta explora cómo la rutina, la escuela y la sobreinformación van apagando nuestra capacidad de asombro, y por qué recuperar la curiosidad quizá sea una forma de volver a mirar.
Deja un comentarioEtiqueta: pensamiento crítico
Extracto
Todos opinamos. Muy pocos nos detenemos a preguntarnos si nuestros argumentos realmente sostienen lo que creemos. Esta carta no trata de ganar discusiones, sino de aprender a reconocer las trampas del razonamiento —las falacias— que aparecen todos los días en las redes sociales, la política, el trabajo, la familia… y también en nosotros mismos.
Comentarios cerradosDiscutimos para descubrir la verdad… o eso nos gusta creer. Quizá el verdadero problema no sean los argumentos, sino aquello que sentimos que perderíamos si cambiáramos de opinión.
Comentarios cerradosDos personas pueden mirar exactamente la misma realidad y salir convencidas de haber visto cosas distintas. Tal vez el problema no sea la inteligencia, sino los atajos que utiliza nuestro cerebro para entender el mundo.
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