Extracto
Todos opinamos. Muy pocos nos detenemos a preguntarnos si nuestros argumentos realmente sostienen lo que creemos. Esta carta no trata de ganar discusiones, sino de aprender a reconocer las trampas del razonamiento —las falacias— que aparecen todos los días en las redes sociales, la política, el trabajo, la familia… y también en nosotros mismos.
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